Según una idea aceptada desde la Antigüedad, y celebrada, entre otros, por Platón en su Timeo, el agua, junto con la tierra, el aire y el fuego, es uno de los cuatro elementos que componen al ser humano y todo lo que lo rodea. Las aguas del río Jamapa cruzan el estado de Veracruz de oeste a este, provienen del último glaciar del planeta situado a 19° de latitud norte. El glaciar Jamapa se encuentra en la cima del volcán Citlaltépetl, mejor conocido como Pico de Orizaba, techo del país, culminando am 5,636 metros sobre el nivel actual del mar.
El aumento previsto de este nivel provocará una reducción de la altitud del Pico.
Pero hay consecuencias más preocupantes: la cuenca del río va a sufrir cambios drásticos en un futuro próximo —las proyecciones más pesimistas apuntan a que el glaciar Jamapa no existirá como tal por más de diez años—. La desaparición del glaciar supondrá un cambio socioeconómico radical en el valle que bordea el río, al secarse la fuente principal del río, disminuirá la fertilidad de la tierra, la población se empobrecerá y, en última instancia, emigrará.
Si Tania Ximena se inscribe en la postura del artista como sismógrafo de su tiempo, lo hace de manera original al adoptar la postura de etnóloga que sale al campo para estudiar una zona geográfica específica, conviviendo con la población que la ocupa. Guillermo Ontiveros, Memo, es glaciólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México y estudia la vida y el comportamiento del glaciar, como un médico a la cabecera de su paciente. A veces ironiza sobre la futura pérdida de su ocupación y la necesaria reconversión profesional a la que tendrá que someterse tarde o temprano. Fernando Velázquez vive a orillas del río, en el pueblo de Jamapa, donde se han instalado personas de lejanos orígenes africanos. Fernando es fotógrafo, acumula memoria al recorrer incansablemente el río. Carmen Toca es una jubilada que ha dejado la Ciudad de México por las costas del Golfo; vive en la desembocadura, al sur de la ciudad de Veracruz, en Boca del Río, donde la gota de agua que comenzó su viaje unos 368 kilómetros más al poniente termina su recorrido. Tania Ximena registra momentos de la vida de cada una de estas tres personas, editándolos secuencial y fragmentariamente mientras navega de un topónimo a otro. Imágenes grabadas a lo largo del descenso del agua, del hielo a la salmuera, acompañan cada una de sus figuras en sus territorios respectivos. A través de los retratos de Memo, Fernando y Carmen aparece el retrato del río mismo. El registro del estado de las cosas antes de un de un cambio anunciado cuestiona la época e interroga esta fatalidad ecológica que ha invadido nuestras vidas y el pensamiento actual. El tríptico de películas se sitúa entre ficción y documental, registra acontecimientos, encuentros y secuencias elocuentes de tres consciencias frente a la marcha del tiempo. Tres pinturas de gran formato, producidas ex profeso, traducen de forma estática los tres momentos del río en la nave principal del recinto, tres pinturas más antiguas y registros escultóricos de huellas dejadas por el glaciar al raspar la roca complementan la muestra. Se presentan también fotografías de Guillermo Ontiveros y Fernando Velázquez junto con un tejido de Carmen Toca. El sonido de la desglaciación, capturado durante años, y editado por el músico Carlos Edelmiro, acompaña las imágenes concebidas por Tania Ximena.
Las aguas del río Jamapa corren en contra del tiempo en su feroz resistencia ante la muerte. Un glaciólogo que acompaña al glaciar en sus últimos días, un fotógrafo que es llamado por los espíritus del río y una mujer que atraviesa un profundo duelo junto al mar nos sumergen en la vida y atmósfera de Jamapa, desde el glaciar hasta el estuario. Tres historias paralelas que son también las del destino del río, el retrato de una estruendosa desaparición.
En el punto más alto de México, un glaciólogo busca escuchar la acelerada retracción del glaciar que ha estudiado durante años. En el poblado afromeztizo de Jamapa, un fotógrafo local, busca indicios de su pasado. En el puerto de Veracruz y Boca del Río, donde desemboca el río que nace de la desglaciación, una mujer transita entre un paisaje azotado por la violencia y el abandono. En este punto, el río Jamapa se despide al unirse con el mar.
Tres momentos del río Jamapa, interconectados con los tres videos.
Devenir es una sinfonía de imágenes aéreas que van desde el nacimiento del río Jamapa del deshielo del glaciar del volcán Citlaltépetl (Pico de Orizaba) hasta su unión al mar en el Golfo de México en Boca del Río.
En el 2015 comencé una investigación en el punto más alto de México (el glaciar del volcán Pico de Orizaba) hasta llegar al mar. Durante estos años he pasado por distintos estratos mentales y geográficos; filmando y recorriendo, tomando moldes de geoformas, entrevistando, sufriendo mal de montaña y disfrutando Del Río que nace del deshielo del glaciar que se despide y desemboca en el Golfo de México. Un paisaje para mí, es un conjunto de estratos sociales, ambientales, míticos y emotivos, ¿Cómo pasar de una experiencia a una imagen?
En el punto más alto de México, un glaciólogo busca escuchar la acelerada retracción del glaciar que ha estudiado durante años. Lejos de la idea de un científico que tiene un objeto de estudio, vemos a una persona sobrecogida por tener que despedirse de su glaciar.
Instalación para recorrer el espacio donde antes se encontraba la lengua glaciar de jamapa, en el volcán Pico de Orizaba. El glaciar de Jamapa se formó sobre el último flujo de lava del volcán, en los últimos cuatro siglos, los movimientos del glaciar fueron modelando estas inmensas rocas ígneas. Cuando el glaciar terminó por desaparecer en la década de los noventa, dejó grabada su huella sobre ellas como profundos arañones.A 5200 metros sobre el nivel del mar, tomé las muestras en silicón y posteriormente las reproduje en cerámica.
El glaciar de Jamapa se formó sobre el último flujo de lava del volcán Pico de Orizaba, en los últimos cuatro siglos, los movimientos del glaciar fueron modelando estas inmensas rocas ígneas. Cuando el glaciar terminó por desaparecer en la década de los noventa, dejó grabada su huella sobre ellas como profundos arañones.A 5200 metros sobre el nivel del mar, tomé las muestras en silicón y posteriormente las reproduje en cerámica.
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